800 Tseras

Visibilizar, poner en valor y preservar para el futuro

Mi proyecto, denominado “800 Tseras”, aludiendo al término del dialecto de la zona que significaría canchal o acumulación de depósitos de rocas debido al impacto de las glaciaciones, presenta un exigente trazado de alta montaña de 24 kilómetros elaborado por el propio corredor recorriendo los ocho picos de más de 2.000 metros de altitud que coronan el Alto Sil, con bosques, lagos, brañas o praderas de este espacio natural.

“Es fundamental recuperar la vida tradicional de nuestros antepasados, no olvidarla pese a la necesaria evolución, y por eso es importante ponerla en valor, preservarla y, si fuera necesario, recuperarla, porque se trata de un enorme legado natural y cultural que hay que trasladar de la mejor forma a nuestras futuras generaciones”, señala el protagonista de una campaña impulsada desde el Consejo Comarcal del Bierzo.

Un paisaje único

De hecho, la intención de este organismo de reconocer los méritos deportivos del salentino, llevaron a éste a plantear la posibilidad de este trazado, para popularizarlo, pero sobre todo con el fin de su conservación y puesta en valor porque se trata de un paisaje casi único con valles glaciares que han convertido el terreno en auténticas joyas geológicas, afirma convencido.

Ordóñez habla del paisaje que tanto conoce y que, en ocasiones, le sirve también de refugio para obtener la concentración necesaria de cara a sus objetivos, con auténtica devoción y cita lugares como El Chao, Valdeiglesias o Catoute, la cumbre más alta en la comarca berciana, o especies como el oso pardo o el urogallo cantábrico, con claro riesgo de extinción, que son su fuente de inspiración también para el deporte.

“No solo encuentro el descanso para la mentalización, también el terreno adecuado para una preparación exigente”, afirma el plusmarquista nacional en los 800 metros, distancia en la que el atletismo español puede presumir de contar con varios de los mejores atletas internacionales.

Combatir la España vaciada

El deportista, que no busca ningún tipo de lucro económico en esta iniciativa, en la que cede su imagen de manera altruista, es un claro defensor de combatir la despoblación y el fenómeno de la España vaciada.

“Se trata de intentar preservar una forma de vida que hubo, pero que se está perdiendo en una zona deprimida por el fin de la minería y que no contó con las iniciativas necesarias para buscar alternativas a esta desindustrialización, porque sigo empeñado en que existe posibilidad de vivir en este entorno, con un estilo de vida sostenible y manteniendo las costumbres tradicionales sin renunciar a la evolución”, proclama.

En este sentido, también muestra su sentido crítico hacia algunas iniciativas de esta zona donde, en su momento, se generó mucha riqueza a través del sector minero, pero que tras su abandono se optó por lo fácil, sin buscar la salida de la preservación del patrimonio cultural, natural y etnográfico, que podría haber sido una alternativa para evitar la despoblación.

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